domingo, 12 de julio de 2015

Cuando llega el amanecer...

El mejor momento para escribir lo tengo al amanecer... despierto con la mente fresca y descanzada, y con todo un día por delante también. Hay veces en que no puedo para de escribir, pero cuando comienzan a dolerme los dedos, me veo obligado a hacerlo.

Hoy fue así. Estaba finalizando un capítulo de Estrellan Danzantes, pero a las meras horas ya no soportaba el punzante dolor en las puntas de los dedos. "Mierda, debo seguir, no puedo para aquí", pensé. Y, Entonces metí mis dedos, sólo las puntas, en agua fría hasta que se acatarraron como pasas. Lo bueno fue que pude terminar de escribir en capítulo, lo malo es que apenas estoy comenzando el libro. Todavía me quedan muchos días para tener los dedos entumecidos y pasosos, arrugados como los de mi abuela.

Solo espero que valga la pena.


B. J. CASTILLO

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